viernes, 15 de marzo de 2013

SOBRE LA PAC


 EURODIPUTAD@S: VOTAD NO A ESTA PAC!!

En estos días la Eurocámara debe votar el documento de la reforma de la Política Agraria Comunitaria (PAC) hasta 2020, una cuestión no sólo vital para las gentes del mundo rural sino que también incumbe a toda la ciudadanía pues es de su alimentación de lo que, al fin, se trata. La PAC sigue siendo la principal de las políticas europeas, y aún representa más del 40% del presupuesto comunitario, la primera mala noticia es que también aquí se imponen restricciones presupuestarias que ahogarán aún más al maltrecho sector agropecuario.
                       La PAC nació hace más de 50 años con el objetivo de asegurar la autosuficiencia y seguridad alimentaria europea, la estabilidad de las producciones y precios, y eso mediante una decidida intervención pública en los mercados agroalimentarios... pero las sucesivas reformas de carácter cada vez más neoliberal han ido desmantelando la protección pública de los mercados nacionales y del europeo en su conjunto, lo que unido al ascenso de la especulación financiera en los mercados alimentarios mundiales han provocado, entre otros perniciosos efectos, la destrucción de millones de puestos de trabajo y el cierre continuado de explotaciones familiares, mientras consecuentemente se acumula tierra y poder en cada vez menos manos: la agroindustria, las grandes superficies comerciales. Precisamente para frenar o ralentizar el ritmo de pérdida de explotaciones pequeñas y el abandono del medio rural es para lo que se instituyeron las “ayudas y subvenciones” en forma de pagos directos a l@s agro-ganader@s, con los que se pretendía compensar con ayudas públicas el perjuicio en la renta agraria que ha supuesto la liberalización de los mercados agroalimentarios. Por desgracia lo que ha ocurrido es que estas ayudas se han repartido muy desigualmente, así por ejemplo en España el 17% de los perceptores se lleva más del 75% del total de las ayudas, de modo que las diversas reformas liberalizadoras de la PAC han contribuido a desmantelar la agricultura a pequeña escala al tiempo que drenaba recursos públicos hacia los grandes terratenientes, la agroindustria, las cadenas de distribución y comercialización, y  lo que es peor hacia los especuladores que han desembarcado en el mundo agroganadero sólo por las grandes posibilidades de negocio y blanqueo.
La actual reforma de la PAC es una oportunidad de, como mínimo, corregir la injusta distribución de las ayudas a la agricultura, así como de paliar alguna de las graves disfunciones ecológicas, económicas y sociales de la actual política agraria. En los borradores que han servido de base a las negociaciones se recogían medidas como la de poner un techo de renta por encima del cual no se abonasen ayudas y que así dejáramos de “ayudar” a los más ricos, se propuso destinar buena parte de los fondos de desarrollo rural al apoyo a la nueva instalación de personas jóvenes en el sector, también se incluyeron tímidas medidas de “verdeo” o sustentabilidad como la obligatoriedad de rotaciones de cultivos en las que se incluyan leguminosas, la diversificación de cultivos, medidas de protección de la biodiversidad y mitigación de emisiones contaminantes..., pero en todos y cada uno de los casos la presión de los sectores más reaccionarios y ultraliberales del agro europeo, combinada con la de los lobbys de la agroindustria, han conseguido diluir y arrinconar las tímidas medidas positivas que contenía la propuesta inicial. Si esta propuesta de reforma de la PAC prosperase supondría otro ataque a la agricultura familiar y de pequeña escala, otro triunfo de los mercados contra el derecho a una alimentación sana, segura y sostenible, otra vuelta de tuerca del dominio de las multinacionales. Una sucia PAC del 1% que acabará llegando al plato del 99% si no lo impedimos.
Pero también hay la posibilidad de que la eurocámara rechace esta propuesta y que se renogocie para que incluya un reparto más justo de las ayudas y medidas para iniciar la transición a un modelo  agroecológico de producción que tanto necesitan los pueblos y paisajes europeos, un nuevo modelo agroalimentario que promueva la recuperación de la soberanía alimentaria, la revitalización y repoblación del mundo rural, al tiempo que enfrenta el reto del cambio climático. Por eso hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que exija a los eurodiputados que dicen representarnos que rechacen la actual propuesta de reforma de la PAC por injusta socialmente, por insolidaria con los países del Sur, por antiecológica, y porque no garantiza ese derecho básico que es la alimentación, que se sacudan de la presión de los lobbys y de sus propias cúpulas partidistas y voten en conciencia  a favor de los intereses de la mayoría social.

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