EURODIPUTAD@S: VOTAD NO A ESTA PAC!!
En
estos días la Eurocámara debe votar el documento de la reforma de la Política
Agraria Comunitaria (PAC) hasta 2020, una cuestión no sólo vital para las
gentes del mundo rural sino que también incumbe a toda la ciudadanía pues es de
su alimentación de lo que, al fin, se trata. La PAC sigue siendo la principal
de las políticas europeas, y aún representa más del 40% del presupuesto
comunitario, la primera mala noticia es que también aquí se imponen
restricciones presupuestarias que ahogarán aún más al maltrecho sector
agropecuario.
La PAC nació hace más de 50 años con el objetivo de asegurar la autosuficiencia y seguridad alimentaria europea, la estabilidad de las producciones y precios, y eso mediante una decidida intervención pública en los mercados agroalimentarios... pero las sucesivas reformas de carácter cada vez más neoliberal han ido desmantelando la protección pública de los mercados nacionales y del europeo en su conjunto, lo que unido al ascenso de la especulación financiera en los mercados alimentarios mundiales han provocado, entre otros perniciosos efectos, la destrucción de millones de puestos de trabajo y el cierre continuado de explotaciones familiares, mientras consecuentemente se acumula tierra y poder en cada vez menos manos: la agroindustria, las grandes superficies comerciales. Precisamente para frenar o ralentizar el ritmo de pérdida de explotaciones pequeñas y el abandono del medio rural es para lo que se instituyeron las “ayudas y subvenciones” en forma de pagos directos a l@s agro-ganader@s, con los que se pretendía compensar con ayudas públicas el perjuicio en la renta agraria que ha supuesto la liberalización de los mercados agroalimentarios. Por desgracia lo que ha ocurrido es que estas ayudas se han repartido muy desigualmente, así por ejemplo en España el 17% de los perceptores se lleva más del 75% del total de las ayudas, de modo que las diversas reformas liberalizadoras de la PAC han contribuido a desmantelar la agricultura a pequeña escala al tiempo que drenaba recursos públicos hacia los grandes terratenientes, la agroindustria, las cadenas de distribución y comercialización, y lo que es peor hacia los especuladores que han desembarcado en el mundo agroganadero sólo por las grandes posibilidades de negocio y blanqueo.
La
actual reforma de la PAC es una oportunidad de, como mínimo, corregir la
injusta distribución de las ayudas a la agricultura, así como de paliar alguna
de las graves disfunciones ecológicas, económicas y sociales de la actual
política agraria. En los borradores que han servido de base a las negociaciones
se recogían medidas como la de poner un techo de renta por encima del cual no
se abonasen ayudas y que así dejáramos de “ayudar” a los más ricos, se propuso
destinar buena parte de los fondos de desarrollo rural al apoyo a la nueva
instalación de personas jóvenes en el sector, también se incluyeron tímidas
medidas de “verdeo” o sustentabilidad como la obligatoriedad de rotaciones de
cultivos en las que se incluyan leguminosas, la diversificación de cultivos,
medidas de protección de la biodiversidad y mitigación de emisiones
contaminantes..., pero en todos y cada uno de los casos la presión de los
sectores más reaccionarios y ultraliberales del agro europeo, combinada con la
de los lobbys de la agroindustria, han conseguido diluir y arrinconar las
tímidas medidas positivas que contenía la propuesta inicial. Si esta propuesta
de reforma de la PAC prosperase supondría otro ataque a la agricultura familiar
y de pequeña escala, otro triunfo de los mercados contra el derecho a una
alimentación sana, segura y sostenible, otra vuelta de tuerca del dominio de
las multinacionales. Una sucia PAC del 1% que acabará llegando al plato del 99%
si no lo impedimos.
Pero
también hay la posibilidad de que la eurocámara rechace esta propuesta y que se
renogocie para que incluya un reparto más justo de las ayudas y medidas para
iniciar la transición a un modelo
agroecológico de producción que tanto necesitan los pueblos y paisajes
europeos, un nuevo modelo agroalimentario que promueva la recuperación de la
soberanía alimentaria, la revitalización y repoblación del mundo rural, al
tiempo que enfrenta el reto del cambio climático. Por eso hacemos un
llamamiento a la ciudadanía para que exija a los eurodiputados que dicen
representarnos que rechacen la actual propuesta de reforma de la PAC por
injusta socialmente, por insolidaria con los países del Sur, por antiecológica,
y porque no garantiza ese derecho básico que es la alimentación, que se sacudan
de la presión de los lobbys y de sus propias cúpulas partidistas y voten en
conciencia a favor de los intereses de
la mayoría social.
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